Star Fox - Análisis
Un lavado de cara visual y sonoro acompañado de varios y agradecidos añadidos más
Si hay dos juegos que me he pasado en incontables ocasiones esos han de ser por fuerza Metal Gear Solid, el original de PlayStation, y Star Fox 64, la reinterpretación para la 64 bits de los de Kioto del clásico poligonal de SNES.
Y es que Lylat Wars, como lo conocimos en España por cuestiones de licencias que no vienen al caso, no era sino un arcade de disparos en el espacio que, siguiendo los cánones del género, duraba lo justo (y un pelín menos) pero resultaba tremendamente rejugable.
Segundo remake propiamente dicho
Lo comprobamos asimismo en Nintendo 3DS, máquina que recibió un magnífico remake estereoscópico el cual ponía al día el título y, además de una nueva dimensión, añadía un doblaje (también al castellano) de los mejores que habíamos oído, nuevos controles, desafíos y un modo multijugador anecdótico pero divertido.
Similar, ya os lo adelantamos, a lo que nos hemos encontrado ahora en Nintendo Switch 2, cuya versión se ha centrado en otorgarle músculo técnico al juego y en hacer que el jugador solitario tenga más contexto, posibilidades y opciones que nunca. Con el añadido de un pequeño y entretenido multiplayer el cual disfrutaremos de dos maneras muy diferenciadas.
Equipo Star Fox
Pero empecemos por lo que se encontrarán quienes pongan sus zarpas (aprovechando que son todo animales antropomórficos) en Star Fox. Tras un prólogo que ya pudisteis ver en su demo, nos pondremos en la piel de Fox McCloud, el líder del renovado equipo Star Fox formado por él mismo, su amigo y competidor Falco Lobardi, el amigo de su padre y estratega Peppy Hare y Slippy Toad, el mecánico e inventor del grupo.
Juntos, estos mercenarios, condición que se subrayará en más de una ocasión, serán requeridos por el general Pepper, quien sospecha, de forma sumamente acertada, que el sistema planetario Lylat está en peligro, siendo Andross, un científico exiliado en el planeta Venom, la mano que está detrás de todo.
No nos hará falta más para lanzarnos a una frenética aventura en la que recorreremos 15 niveles, muy diferentes entre sí, pilotando el Arwing, un caza estelar capaz de disparar blasters y bombas y de hacer una maniobra evasiva conocida como el tonel (barrel roll para los que peinamos canas), entre otras acrobacias.
Un sistema estelar binario mejor explicado
Y es que Star Fox en Nintendo Switch 2 mantiene intacto aquello que le hizo grande en Nintendo 64, pero le suma, además de la evidente mejora gráfica, las renovadas secuencias de entre fase y fase, las cuales contarán con mucho más detalle que antaño qué se espera del equipo, qué personalidad tiene cada uno de los miembros y cuántas ganas le tienen a Andross y sus esbirros.
No es solo que sean de una calidad visual altísima, es que estos vídeos sirven asimismo para explicar mucho mejor, por ejemplo, por qué a veces íbamos por una ruta y a veces por otra, con Peppy sugiriendo que un planeta en cuestión puede contener información estratégica valiosa, Slippy remarcando que le gustaría estudiar una tecnología solo disponible en un lugar concreto, etc.
Atina y elige
Nos explicamos. Las fases de Star Fox pueden superarse sin más, en cuyo caso seguiremos el sendero fácil, o cumpliendo unos determinados objetivos, que nos llevarán por la vía difícil o normal, o incluso volveremos a la fácil si no damos la talla en las consiguientes áreas.
Otrora no era nada fácil saber qué teníamos que hacer para conseguir no salirnos del camino difícil, pues a veces era defender a un aliado, hacer unas cabriolas específicas, o acabar con un número mínimo de enemigos, y no quedaba otra que tirar de revistas y amistades; ahora la cosa ha cambiado.
Como decíamos, el nuevo Star Fox es igual, pero mejor para el jugador individual. Una vez visto un planeta y concluida la partida, al revisitar esa zona podremos ver qué se requiere para conseguir una medalla y también para poder acceder a la vía alternativa.
Desafiante y más largo
Además, muchas veces es también un objetivo que se comparte con los del Modo Desafío, modalidad aparte en el que elegir fase entre aquellas que ya hayamos completado al menos una vez y tratar de cumplir los 6 objetivos que se nos propongan. Eso en normal, pues son otros 6 en difícil, que se desbloquea tras conseguir la media docena anterior. O lo que es lo mismo, 16 fases (contamos Venom 2) multiplicado por 12 objetivos. Según la calculadora 156 desafíos a completar en total. Teniendo en cuenta que ya solo Corneria nos llevará una buena cantidad de intentos, nada mal.
Y es que Star Fox no es fácil. Tampoco muy complicado, pero sí que hay que contar con unos buenos reflejos y tener presente que nos vamos a dejar los dedos de disparar. En primera o en tercera persona, pudiendo en primera elegir que la cámara no gire al realizar un tonel evasivo. Buen y agradecido detalle.
Una jugabilidad medida al milímetro que también se aplicará a cuando bajemos a tierra gracias al tanque conocido como el Landmaster o a cuando nos sumerjamos en el océano con el Blue Marine, sendas máquinas las cuales darán cierta variedad al asunto, como cuando toque no seguir simplemente hacia adelante y pasemos al modo abierto, con libertad total de movimientos, ideal para los enfrentamientos contra Star Wolf, el grupo rival y seguidores de Andross.
A cara perro
Al igual que nuestros protagonistas, Wolf, Pigma, Leon y Andrew también han recibido un rediseño que dependerá del gusto de cada cual, pero que en lo personal nos ha encantado y convencido. El pelo, o la piel, escamas, plumas… es como debe ser, todo arroja sombras de forma realista gracias a un correcto shadow mapping, la sincronización “labial” no tiene fallo alguno y todo y todos se mueven como se espera de un desarrollo exclusivo para Nintendo Switch 2.
Porque aquí no podía fallar Star Fox, tenía que funcionar bien además de verse bien y así ha sido. Dará igual que volemos en la negra espesura espacial del Sector X o sobre los brillantes y peligrosos mares de lava y fuego de Solar, aun con decenas de enemigos en pantalla, disparos láser y explosiones (dignas de mención), la acción no se resentirá en ningún momento, tanto en modo dock como en portátil, donde se disfruta igual a todos los efectos.
El sistema Lylat en todo su esplendor visual y sonoro
Merece la pena detenerse en la renovación de los escenarios. Corneria, el primero de ellos, luce mucho más desolado por el ataque de las tropas enemigas, pero también parece más moderno, con neones, hologramas, etc. Otros, especialmente las fases que en el original y en la versión de Nintendo 3DS lucían más despobladas, agradecen casi más el esfuerzo vertido por Velan Studios, los desarrolladores, pues han introducido toda suerte de elementos y accidentes geográficos como ríos, pequeñas lomas y otros.
Un conjunto que se redondea con una de las mejores bandas sonoras que escucharéis en un juego de Nintendo, lo cual es mucho decir. Hajime Wakai y el mismísimo Koji Kondo supieron entender perfectamente su universo y nos regalaron toda una ristra de piezas que han sido regrabadas para la ocasión nada menos que en Abbey Road Studios, los famosos estudios de grabación londinenses.
Disparos a 4 manos
Además, todo lo mentado anteriormente, ya sea el modo historia (Campaña) o el Modo Desafío se puede disfrutar acompañado. Con 2 Joy-Con, no entendemos la decisión de Nintendo de no permitir otra configuración más allá de vendernos las bondades de su mando, uno de nosotros controlará la nave (Arwing, Landmaster o Blue Marine) y el otro realizará las labores de artillero usando para ello el modo ratón.
Alternar funciones será tan sencillo como levantar el mando uno y tumbarlo el otro (esquema de control también disponible para un solo jugador), e incluso podremos utilizar GameShare para, junto a un amigo, jugar solo con nuestra copia, aún estando cada uno en su propia casa (o donde sea, las bondades de la Switch y su sucesora).
Adiós para siempre, pantalla partida
Muy a nuestro pesar, eso sí, se ha perdido por completo y como ocurriera en Nintendo 3DS el multijugador a pantalla partida. El Modo Batalla únicamente se puede disputar contra la CPU, en línea con amigos o desconocidos, o en GameShare local u online, pero no en pantalla dividida.
Además y aunque funciona a la perfección y resulta divertido y muy retador si el equipo contrario cuenta con pilotos experimentados, se queda escaso en lo que a contenido se refiere, pues hablamos solo de 3 zonas, distintas a las de la campaña, correspondiendo cada una de ellas a un modo de juego diferente, a saber:
- En Corneria tendremos que controlar distintas zonas permaneciendo en ellas.
- En Fichina tocará esquivar meteoritos que al caer explotarán liberando núcleos de energía que deberemos recolectar.
- Y en el Sector Y tocará robarle el cargamento a unos robots y llevarlo hasta nuestros dominios.
Todo ello mediante luchas de equipos 4 vs 4 con Star Fox compitiendo contra Star Wolf y con naves tanto aliadas como enemigas controladas por la CPU poniéndonos las cosas un poco más difíciles, pero también sirviendo como blanco para nuestros láseres, pues todo da puntos, al final.
Una pena no poder por ejemplo en Fichina jugar a controlar una zona o que en Corneria no se nos dé la opción de robar cargamentos, limitando así las alternativas. Sabemos que no es la base de este ni de ningún Star Fox, pero lo habríamos agradecido. Ni penséis en usar el Landmaster o en ir a pie como en Nintendo 64.
En la piel de Fox (y otros)
Sin embargo, el Modo Batalla, si jugamos con GameShare activado, esconde una agradable y divertida sorpresa: los avatares. Usando cualquier cámara compatible podremos elegir entre 25 personajes los cuales reproducirán con bastante acierto (sorprende aquí) nuestros movimientos de cabeza, ojos y boca. O bien podemos jugar con nuestra cara y ponernos accesorios, como orejas de varios animales, gorras, parches, visores, pico…
Curioso y divertido a partes iguales, y también otra excusa para seguir jugando pues desbloquearlo todo nos hará pasar por todos los desafíos y niveles del modo historia. Incluso cuenta con un curioso efecto de interferencias cuando nos pierde, porque nos salgamos del campo de visión de la cámara, básicamente.
Menos intriga tiene la tarjeta de piloto con la que nos presentaremos cuando juguemos en línea, claro que para desbloquear todos los fondos y emblemas también habrá que echar unas cuantas horas, esta vez al modo batalla. Y analizar amiibo.
Otros añadidos y también ausencias
Y acabamos con el holovisor donde, como su propio nombre indica, consultar datos sobre los pilotos aliados, los enemigos, los lugares y demás informes elaborados por ROB, el robot operador del Great Fox, nuestra nave nodriza, y fiel ayudante en la batalla gracias a sus envíos de suministros.
Echaremos de menos el reproductor de música que sí teníamos a nuestra disposición en Nintendo 3DS, portátil que también nos permitió apuntar con el giroscopio a nuestros enemigos, otra opción que no habría estado de más incluir.
Lo que recordabas, pero mejor
Pero, pese a estas ligeras carencias, más grave es lo del modo batalla multijugador, Star Fox en Nintendo Switch 2 convence incluso al más fiel seguidor de la franquicia. El lavado de cara es profundo, con decenas de detalles y referencias que sabrán apreciar los más viejos del lugar, y se ha preocupado por mejorar aquello en lo que el original quedaba más cojo: su historia, o mejor dicho, cómo se nos presenta esta.
Los fans de la acción más frenética tienen aquí un ineludible, que lo será todavía más para quienes jamás hayan tenido el privilegio de disfrutar de las aventuras de Fox McCloud y su equipo. Y para quienes sí lo hayan hecho ya ya saben a lo que se enfrentan, solo que ahora se ve y escucha mejor y también se juega y entiende de una forma que no podemos sino remarcar.
Análisis de Star Fox - Un remake de lo más cinematográfico de todo un clásico
